jueves, 30 de septiembre de 2010

Unconditional Love



(What y'all want?)
Unconditional Love (no doubt)
Talking bout the stuff that don't wear off
It don't fade
It'll last for all these crazy days
These crazy nights
Whether you wrong or you right
I'm guna still love you
Still feel you
Still there for you
No matter what (hehe)
You will always be in my heart
With unconditional love

Super hit de Tupac Shakur, quien deja bien claro una infinidad de conceptos realmente interesantes acerca de la vida. El más lindo, y me quedo corto con lo de “lindo”, es que el verdadero amor, en su forma más pura y extrema, es incondicional. Tupac Shakur es el rapero más importante que existió. Probablemente jamás sea superado por nadie, porque sus canciones no tienen comparación alguna, en especial cuando tiene la capacidad de abrir su corazón, sin dejar nunca de ser real (“stay real”) y regalar letras que son joyas. Tupac es considerado por muchas personas como un mesías, al igual que sucede con Bob Marley y unos pocos artistas que han entrado como flechas en las mentes y corazones de la gente que los escucha.

Tupac se jactó constantemente de su estilo de vida (“thug life”, el tatuaje que atraviesa su panza de lado a lado), donde la violencia era el condimento principal para sobrevivir. Era lo que le tocó y lo adoptó como una filosofía dentro de un sistema al que criticaba todo el tiempo.  Él y  sus amigos (dogs), vivieron por fuera del sistema, en una especie de mundo paralelo de armas, luchas, drogas. Incluso cuando se hizo famoso las letras siguieron el mismo rumbo, y los lujos no ocultaron nunca de dónde vino. Se veían a sí mismos como soldados. The struggle never stops in this game.

La grabó entre 1995 y 1996, pero recién vio la luz cuando estaba muerto, en 1999. Tupac murió joven, tal como había repetido una y otra vez en sus letras. El 30 de noviembre de 1994, recibió cinco balazos en un estudio de grabación en Manhattan, donde estaba grabando Biggie Smalls. Sobrevivió y acusó al rapero de N.Y., un amigo hasta ese momento, por el ataque contra su vida. Desde ese momento fueron enemigos, en medio de una rivalidad gigantesca que se generó entre los bandos de la costa Este y Oeste. El 7 de septiembre de 1996, en Las Vegas, Tupac se dirigía a un boliche tras ver pelear a Mike Tyson. En una luz roja recibió varios disparos, que le causaron la muerte, seis días más tarde. Vendió más de 75 millones de discos en todo el mundo.

En general, si uno escucha las canciones de Tupac, en medio de tragedias, muertes y cuestionamientos, surge cada tanto un verso que realmente emociona, porque toca elementos que son cristalinos y universales. Es lo que pasa a lo largo de esta canción, una verdadera redención: Perhaps it's just a fantasy, A life where we don't need no welfare, Shit with our whole family.

Tupac recorre su vida, nadando en recuerdos tristes y gira en el tiempo: lo que fue, lo que es, y lo que será el futuro que está adentro suyo, y adentro de cada uno de nosotros también. Nothing but my dreams matter. Una canción imperdible, eterna.


Acerca de Juicy

Juicy es quizá la canción más conocida de Biggie Smalls (o Notorious B.I.G), uno de los raperos más famosos de la historia. Resume su vida de forma perfecta en la letra. Como una pintura rápida, pasó de comer sardinas, vender drogas y no tener plata para mantenerse, a ser una superestrella del mundo del espectáculo. Champagne, mujeres, limousinas con chofer, contador, Super Nintendo y Sega Genesis (lo mismo que sería ahora tener el Play 3 y el Wii), fueron las consecuencias de vender más de 17 millones de discos sólo en USA.

¿Qué tiene la canción de original? ¿Por qué es un clásico? Bueno, sin duda que hay una base musical muy buena para que el gordo rapero haga su trabajo. Se afirma que Notorious no escribía las letras, sino que cantaba con estilo libre, según surgían las combinaciones y rimas en su cabeza. Además, está la manera de hacerlo, el flow que distingue y hace únicos a los cantantes. Ah, también está el estribillo femenino de voces angelicales que libera las tensiones de una rima intensa.

En este hit, el single que lo hizo famoso definitivamente en 1994, se le dio por contar las dos caras de la moneda, un arranque de vida miserable, que comparte las características de casi todos los raperos exitosos, hasta lograr el reconocimiento de todos en el ambiente. Madre soltera en la lucha, padre que se borra, poca plata, barrio difícil con pocas chances de hacer una vida políticamente correcta. Y después llegan drogas, armas, una hija de sorpresa antes de los 20: es la realidad que se impone como un tren arrollador. Lo más increíble de la letra es que es real. Hay un salto gigantesco, un bombazo de energía musical que cambió todo. En una situación compleja como la de Biggie, una persona “normal” se hunde y termina en la cárcel, totalmente desanimado, o muerto. El talento que tenía lo alejó, al menos por un puñado de años, de la vida siniestra de las calles. Y lo hizo leyenda para siempre.

Biggie Smalls, considerado el salvador del hip-hop en la costa Este americana, nació el 21 de mayo de 1972 en Brooklyn, N.Y. El 9 de marzo de 1997, a los 24 años, recibió cuatro disparos en el pecho, en lo que se llama drive-by, que es cuando alguien dispara un arma desde un auto en movimiento o parado. Esta técnica la hizo popular la mafia en 1920 (gracias Wikipedia). El enorme rapero (al igual que Tupac Shakur, su amigo y enemigo) murió de esta manera, mientras esperaba el cambio de luz en un semáforo, al volver de un boliche al hotel en la ciudad de Los Ángeles, California.

jueves, 22 de julio de 2010

Bueno, gracias, porque volvimos, nos trajeron a todos



Vimos cómo Uruguay trepó hasta meterse entre los cuatro mejores del mundo. También a punto de pasar a la final. Sin excusas. Perdimos. Quedamos cuartos. Aunque flota en el aire, incluso ahora, un par de semanas después de los partidos, la sensación de que estuvieron ahí nomás. Muy cerca de la gloria total.

Vivimos el campeonato del mundo más fuerte desde Maracaná, porque en 1970 el cuarto puesto en México no se festejó.

No sé de las leyendas de antes, puedo imaginarlas, pero es como todo: si no lo vivís, no lo entendés. Muchos jugadores nos emocionaron hasta las lágrimas, fue impresionante. De unas eliminatorias más agrias que dulces, y a pesar de los golpes, habían muchas ganas de ir al mundial. Atrás queda aquella tristísima imagen del Loco Abreu dialogando –intentando dialogar- con un puñado de hinchas furiosos porque perdimos casi toda chance con aquel 0-1 en Perú. A una de las mejores portadas de diarios que jamás vamos a ver: el Loco con los ojos cerrados, brazos extendidos, sonrisa pintada, lleno de tatuajes. Gol, gol, golazo, sólo Zidane se animó a tirar así un penal en la final de 2006. Pero era el primer tiempo del partido. Lo que hizo el Loco fue darle el mejor final imaginable –para los uruguayos- a esa novela de ciencia ficción que fue Uruguay- Ghana.

No encuentro palabras para trasmitir lo que Egidio y el Ruso hicieron. Quizá sea la famosa garra, pero tiene que haber algo más. Es la seguridad de que nadie nos iba a ganar fácil, y cuando escuchaba (o decía orgulloso)  “pase lo que pase, éstos van a dejar todo”, se me venían a la mente, como flippers, las galopas laterales, la mirada asesina, gritos de guerra, barridas, sangre, de estos dos jugadorazos de fútbol. Porque eso es lo que son. La foto que pegué arriba es la mejor foto del mundial a mi gusto.

Edinson Cavani, qué golazo de punta le anotó a los alemanes, o el centro precioso hacia Suárez, que cabeceó notable frente a México. Meses antes del mundial, Forlán hizo un gol clave para Aleti en Portugal, por la Europa League, y Marca tituló: “Eres grande, Forlán”. Y sí, es así, estuvo intratable y apareció en los momentos más difíciles. Luis Suárez –Luisito- se hizo leyenda, no por ser tramposo, como algunos periodistas no entendidos de fútbol dijeron, no por ser pícaro, porque lo que hizo no fue una picardía como la de Maradona. No. Lo de Luis fue instinto de supervivencia. Un último respiro antes de la muerte anunciada que era, que hubiera sido, ese asqueroso no gol de Ghana, tras una verdadera tómbola de rebotes en el área chica nacional. Para saborear lo que fue el triunfo más lindo de nuestra historia, de la historia que vimos y no nos contaron, vale la pena, cada vez que lo repiten en la tele, o en YouTube, o lo que sea, volver al masoquismo de revivir los segundos fatales. La clásica yeta que tantas veces acompañó a los celestes. La desgracia de quedar afuera así. Pero no.

Más allá de algunos momentos cumbres, como el segundo gol bajo la lluvia contra los coreanos, o la caída mortal de Fucile, o los dos penales tapados por Muslera, o cuando el mismo Muslera le hablara al travesaño, le gritara “te quiero”, como un loco, tras el yerro de Gyan, que pateaba notable los penales, pero ese lo erró, o el verdadero partidazo de Egidio en aquel gris debut contra los galos, o la sangre del Ruso, o cuando parecía que los rivales abrían una brecha y aparecía Edinson, cubriendo espacios de área a área, o cuando…

Más allá de todo este verdadero cóctel de imágenes que quedan impresas en la memoria colectiva, crece con inesperada fuerza el sentirse parte de algo mayor, de una identidad que tiene Uruguay, que parecía destinada al ostracismo, pero que sale a flote, gracias a Dios –el mismo Dios al que Victorino suplicaba de rodillas en la tanda de penales-, y espero que pueda mantenerse en el tiempo. Porque nadie juega, ni nadie sufre y vive el fútbol como los uruguayos.

Y la gente no festeja un cuarto puesto. La gente es inteligente y festeja porque vio que hubo un grupo muy unido, que llevó a cabo la tarea más difícil de las últimas cuatro décadas. Es que parecía que nunca más podríamos llegar entre los mejores, pero más importante aún, recuperar una forma de sentir el juego: hasta la última pelota, hasta la última, siempre…y vamos, que vamos, como rezaba el bondi en la caravana helada de la semana pasada. ¡¡¡Uruguay nomá!!!



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martes, 25 de mayo de 2010

Frases interesantes de diferentes personas

Durante dos años, dormía un día de cada cuatro. Charlie Watts


Cuando al agresor no le queda más por destruir, se dirige violentamente contra sí mismo. Juan Salzano


Si los seres humanos no tuvieran memoria, serían felices. F. Nietzsche


Ante la realidad, la tolerancia es aún menor que ante la ficción. Fernando Vaz


Ott es un poco resultado de la autopublicidad, de la presunta excelencia por el mero hecho de que vivís afuera. Rafael Viñoly


El Holocausto fue planeado, y Hitler lo planeó. Paul Johnson


Lo que la música significa para la gente es uno de los grandes misterios. Keith Richards


Si me coronara como Rey, ¿sería por ello Rey? Me convertiría, más bien, en objeto de lástima y disgusto. Austin Osman Spare


Mientras permanezca la noción de que existe una "esclavitud obligatoria" en este mundo o incluso en los sueños, existe tal exclavitud. A.O.S.


¿No hay acaso un "viento" invisible, misterioso, que nos empuja aquí o allá, y comanda nuestras acciones, mientras en nuestra ingenuidad creemos gozar de libre albedrío? Gustav Meyrinck




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lunes, 26 de abril de 2010

Oración del Marinero

Mares revueltos de oscura fachada

Espuma de olas cruzadas

Abren sus bocas y las cierran

Como si fuera lo único por hacer


Secretos mueren para siempre

En las profundidades

Aún vivas, vírgenes

Ausencia alarmante

Que sólo puedo imaginar


Pierdo los ojos

Más allá del horizonte

La vida es una belleza

Tan corta y frágil


Lluvia desaparece

Al tocar el mar

Cuna de todos los mortales

Rey de todos los finales


A ti encomiendo mi suerte

Y la de los míos

A ti prometo

Siempre regresar



martes, 13 de abril de 2010

Dios

-¿Vos crees en Dios?
-Dale, no jodas, siempre con las mismas preguntas, ¿qué te cambia lo que yo pienso?
-No es que me cambie, pero quiero saber cómo pensas.
-Y, no se que decirte, es un tema personal. Anda todo el mundo confundido con esas cosas.
-¿Cómo?
-Ves que no podes hablar sin hacer preguntas.
-¿Qué decís?
-Bueno yo pienso que hay algo superior adentro nuestro, afuera, por todos lados, no tengo idea si es el ser de las iglesias o una bola de energía invisible.
-Yo veo que todos piensan diferente…
-Entonces capaz que todos son pequeños dioses.
-Jaja, estaría bueno eso.
-No, sería una mierda para mí.
-No entiendo.
-Hay cada cabeza de balde por ahí que no se lo merece.
-¿Cómo vos?
-Dale no te hagas el gil. Pará que me suena el celular…es mi vieja. ¿Qué pasó má? … Sí, no sé a qué hora, cociná igual que cuando llegue como… Como el culo me fue, má, el tipo era un alcahuete…No, no, está todo bien, tengo plata…Okey, dale, un beso, pará má, acordate de darle comida a Tropical…Chau, nos vemos.
-Debe estar gigante Tropical, ¿no?
-Sí, está rompiendo todo. Descontrolado. ¿De qué estábamos hablando?
-De Dios.
-Cierto, bueno, nunca se llega a nada hablando de eso. Es uno de los misterios que no se pueden conocer. Otra cosa, además, es que la gente se muere por Dios. Hace miles de años que se matan por Dios.
-Decís por los terroristas vos…
-Sí, y por muchos otros. Lo que quiero decir, y es lo más gracioso esto, es que no hay amor en las religiones, y eso es lo más importante. No sé, somos muchos y todos piensan diferente. Cuando te quieren convencer de algo a la fuerza no hay amor.
- Estás hecho un brisco con eso del amor…
-Vos reíte pero es así. Sos un burro vos.
- Puede ser…
- Y sí.

viernes, 12 de febrero de 2010

Tierra de sueños


Apareció en una ruta desierta, en medio de la nada. Puso la mano como visera en la frente para tapar el sol, una especie de sol violeta que hacía ver las cosas en colores insólitos. Igual no había nada para ver. Se sacó la mochila con rapidez y se agachó para abrirla. El sentimiento era como saber perfectamente lo que estaba haciendo y al mismo tiempo no entender nada de nada. Por un instante se vio desde afuera de su persona, igual que en una película. Después abrió el cierre de la mochila y vio que no había nada. Sintió sed. Quiero irme de acá, qué hago acá, la puta madre, pensó. Y cerró los ojos. Fue entonces cuando apareció en una fiesta muy animada en una casa enorme con piscina. Habían chicas en bikini, todas divinas, tomando cócteles increíbles. Habían hombres también, vestidos con ropa de moda y peinados europeos, pero eran como de cartón y ninguno hablaba, por eso las mujeres lo miraron fijo y él les dijo: “Hola, quiero saber todo de ustedes”. Vino una que parecía rusa y le dio su vaso. Tomó un trago, dos, y se sintió raro. Lo que sintió fueron ganas de decir muchas cosas pero no saber cómo. En fin, no podía hablar. Miró su atuendo y se dio cuenta que tenía un traje a medida blanco, sería Armani o una de esas marcas gloriosas. Y los zapatos que llevaba, eran como para jugar al golf. Soy un imbécil, soy igual a todos, pensó. Corrió descontrolado y se tiró a la piscina. El agua era tan pura que calmó la desesperación. Las chicas se fueron. Los hombres también. Y él ya no llevaba el trajecito de millonario. Estaba desnudo, flotando en un agua mágica. Sólo podía pensar en lo bien que estaba en esa agua, ese era todo su mundo. Pensó con tanta profundidad en lo bien que estaba, que logró sentir placer de pensar. Y allí dijo en voz alta: “Esto debe ser el paraíso”. Pero fue un error decir eso, porque al instante una voz lejana comenzó a llamarlo por su apodo: “Lechuga, lechuga, ¡lechugaaaaa!” ¿Quién me conoce acá? No quería encontrarse con nadie conocido. De a poco, la voz se hacía familiar. Ahora estaba corriendo por un bosque, atropellado, cayó un par de veces al suelo. Era obvio a esta altura que algún idiota lo perseguía. “Lechuguitaaaaa”, escuchaba desde atrás. Se escondió atrás de un árbol bastante grande y vio que se acercaba Lily, su hermana de seis años. Lily le hizo señas para que se callara, y le dijo suave al oído: “Acordate cuando abras los ojos, esto puede ser real también”.






jueves, 24 de diciembre de 2009

Final

Mis mejores deseos para todos en fin de año y para el que viene.
El video es de Joe Cocker: maestro de la música, y con la letra que canta, maestro de la vida. La canción es de 1994, y forma parte del disco Have a little faith.




Somewhere along the way
I got caught up in the race
I kept spinning and turning
Lost myself my hope my faith

We're always wanting more than what we have
And what I've learned is all I really need are...

The simple things
That come without a price
The simple things
Like happiness joy and love in my life
I've seen it all from so many sides
And I hope you would agree
The best things in life
Are the simple things

Hey everybody don't get me wrong you got to understand ambition and knowledge
Are the seeds of every woman and man

It's good to work... work hard and prosper
As long as you take time to find...

The simple things
That come without a price
The simple things
Like happiness joy and love in my life
I've seen it all from so many sides
And I hope you would agree
That the best things in life
Are the simple things

This world moves so fast
Sometimes you got to slow down, down, down
To find out what its all about





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viernes, 11 de diciembre de 2009

There´s no bad vibe cause we´re keepin it high

Awake es el álbum que Julian Marley, hijo de Bob, lanzó este año.
Canciones limpias donde las líneas de bajo rebotan en nuestras mentes; ´the bass line is movin trough me and through you tonight´, canta Julian en la canción On the Floor, el pedazo más bailable del disco.

La voz tiene un timbre parecido al de su padre, y descubrimos un paladar fino para las melodías.

Awake significa una apertura hacia las fuerzas naturales del mundo: amor, comunicación, fe, que tanta fuerza tiene en la religión Rastafari. Por encima de todas las construcciones humanas, está ese espacio tan difícil de alcanzar, de íntimo contacto con la tierra y las personas. ´None of the riches of the World, can stop Jah works´, expresa J.M en el track Jah works. Jah es el dios de su religión.

Con este concepto creativo de mochila, las letras abordan problemas concretos, como la ruda vida en la calle (Violence in the streets), los dramas de pareja (Stay with me), o la búsqueda personal, constante, por ser un hombre mejor en esta vida (Trying). Hay grandes ideas expresadas en todas las canciones para explorar. El tema Things ain´t cool anymore es, a mi entender, el mejor del disco. Allí une música y letra, las ideas que guían el trabajo en un molde soberbio de expresión sonora.

La música es un tipo de reggae sólido y moderno, respetuoso de las raíces originales. Nos llevan al pasado los pequeños arreglos en la percusión, los coros femeninos, las guitarras que evocan el sonido de grandes álbumes de Bob Marley, como Uprising o Kaya. En muchos momentos hay notables intervenciones de guitarra slide. La mezcla de sonido es fuerte, implacable. Esto, sumado a incursiones en terrenos más actuales como el dub o el dancehall (con un estilo de hip-hop jamaiquino al cantar), acerca el trabajo a nuestros tiempos.

En suma, es un disco recomendable, versátil, que se vuelve un vicio. Todas las canciones están buenas. Más allá de gustos o pre-conceptos, tenemos frente a nosotros una muy buena obra de arte.







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jueves, 12 de noviembre de 2009

Para no dormir

Miró al techo desde la cama. Lo distrajo el ventilador. Rápidamente se destapó y corrió a la ventana. A través de la rendija de la persiana, miró. Al principio no pasó nada. Veinte segundos después, tal como en el sueño que acababa de tener, aparecieron los hombres. Corrían calle arriba con pistolas en las manos. Los vió venir, de rostros enjutos y concentrados. A lo lejos, distinguió el sonido de los motores. No había sirenas ni bocinas. Más vendrían.
Ya sabía, sin saber por qué, que lo querían a él. Observó con los ojos bien abiertos cómo se daban señales mudas entre ellos, cercando la pequeña vivienda. Con la mano derecha, agazapado, manoteó la cuerda y cerró la persiana del todo. En una ráfaga eléctrica de pensamientos, deseó ser Juan Carlos, el vecino que dormía plácidamente en su cama.
Bajó las escaleras acelerando, su corazón agitado saltaba fuera del pecho; las piernas flotando de terror. Apagó la luz que dejaba siempre prendida en el piso de abajo. Y sintió pisadas que venían de arriba, de la azotea. Sin saber qué hacer, se tiró al piso y reptó hasta la pequeña puerta del sótano. A esta altura, cuando intentaba trancar la puerta con una vara de madera demasiado fina, sintió que forzaban la puerta más débil de la casa: la de la cocina. Cerró los ojos, apretándolos de una forma tan intensa que los pómulos rozaron sus pestañas. Rogó para que todo fuera la insólita realidad de una pesadilla. Pero no. Entonces comenzó a rezar, mientras los hombres tomaban la casa, en medio de la noche.



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miércoles, 4 de noviembre de 2009

La fuerza interior

Este video muestra el poder de la mente, la concentración, pero sobre todas las cosas plantea un gran misterio. Es la pregunta que los humanos nos hacemos desde tiempos ancestrales. ¿Qué somos?, ¿cómo es posible?, entre muchas otras.
Como está en cámara ultra lenta, el asombro que provoca es gigantesco.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Gordo, Gordo

Gordo pateaba la pelota contra la pared. Estaba solo. Hacía calor. Un sol aplastante caía desde el cielo, y algunas gotas de sudor brotaban de la frente del niño. Gordo estaba muy concentrado como para darse cuenta de lo que hacía. Era una concentración autómata, distraída pero perfecta, donde el paso del tiempo era irrelevante a merced de la pasión por el juego.

-Gordo, es casi mediodía, haceme el favor de venir a casa a comer-, dijo la mujer obesa, la madre de Gordo. Lo llamó, casi gritando, desde una ventana de la casita rosada. Llevaba puesto un delantal manchado con salsa de tomate.

Gordo optó por no mirarla y pateó la pelota con furia varias veces más contra el cemento grafiteado del callejón. Pero llegó la madre y lo arrastró puertas adentro, hacia la comida. Siempre la comida.

-Vení, es todos los días lo mismo contigo. Tenés que comer. Mirá cómo estás, sos un fideo.

Gordo empezó a enrollar los tallarines a la bolognesa sin ganas. Estaban buenos. En frente, la madre devoraba con desesperación su plato, y relojeaba la fuente transparente, seguramente para asegurarse de que había cocinado suficiente pasta.

-¡Eghstán muegnísimos!-, exclamó la mujer.

Gordo se volvió a su derecha y encontró la mirada desafiante del hermano. La boca llena de alimento, era una postal de la gula humana. No tenían mucho en común. Nada en común, para ser justos. Una inmensa distancia emocional los separaba desde pequeños. Además, los dividía el tema del peso.

-Gordo, mirá a tu hermano…, así tenés que comer, con ganas. Para eso te hicimos tu papá y yo-, avisó la madre con ojos cariñosos.

Gordo agachó la cabeza y recogió un poco más de pasta. Miró por la ventana y su mirada se iluminó. Los amigos del barrio llegaban a la canchita de tierra con una buena pelota. La madre detectó inmediatamente la situación. Y dijo:

-Ni lo pienses, amor. Estás gastando mucha energía. Vas a comer el postre y después dormir una siesta, como Dios manda.

-No quiero-, dijo Gordo con un hilo de voz.

-Le vas a hacer caso a tu madre.

Gordo hundió la mirada en el entrevero de spaghettis que era su plato. Juntó rabia. Y se la tragó como todos los días.

El hermano, “La bomba Julián”, como le decían Gordo y sus amigos, ya miraba T.V en el sofá. Emitían un programa de juegos y premios tontos. Julián descansaba su pesadez en el legendario sofá rojo, que ya había adquirido la forma redondeada del enorme culo que tenía. Gordo apreció la inmunda escena de todos los días. Sin terminar la porción, rumbeó hacia el cuarto para la siesta obligada. Dejar algo de postre (en aquel almuerzo flan con dulce de leche y nueces picadas) era una auténtica manifestación de rebeldía por parte del niño.

“Qué mierda”, pensó Gordo. Con esas dos palabras resumía su desprecio por la familia que tenía, y la angustia de no poder jugar al fútbol.

Se recostó en la cama, pero sabía que no iba a dormir. Puso las manos atrás de la cabeza y observó el póster de Zinedine Zidane. Era un póster bastante grande de 80 x 40 cm. Gordo lo tenía hace años y no se cansaba de observarlo. Zidane vestía la remera de la Juventus, el cuadro italiano que lo llevó a la fama. En esa oportunidad, enfrentaba a la Sampdoria. En la imagen, el semi-pelado estaba pegando un pase largo con gran técnica. Gordo repasó cada gesto físico del jugador. El impacto sólido pero delicado con el empeine del zapato en la pelota, el equilibrio de los brazos, la mirada fija en el balón. Imaginó el destino de aquel pase, y también la fantástica jugada que sin duda vendría. De pronto…

-Gordo, ¿te dormiste?-, gritó la madre desde la cocina.

-No. No puedo-, contestó Gordo.

-Entonces vení a terminar de lavar los platos, que tengo que ir a comprar la cena, antes que se lleven los mejores pollos del almacén-, vociferó la mujer desde la cocina.

-¿Vas a dejar que te pidan eso?-, abrió la boca Zidane.

-Gordo, te observamos hace tiempo, y sos bueno para esto-, completó Ciro Ferrara, gritando, porque estaba muy lejos en la foto.

Gordo abrió la boca y pronunció el silencio.

-¿Con quién hablás, Gordo?-, inquirió la madre.

Zidane y Ferrara le hicieron señas para que hiciera silencio. El resto de los jugadores observaban a Gordo, alguno, como el burrito Ortega, sonreía suspicaz.

-Con nadie, mamá-, alcanzó a decir el niño.

Volvió rápido la mirada al póster, y notó que Zidane lo llamaba.

-Vení, Gordo. Nosotros te vamos a ayudar-, dijo el astro. Y estiró la mano hacia Gordo. El niño vio cómo la tribuna tomaba movimiento, el sol del estadio delle Alpi impactó en su rostro momificado. El sonido ensordecedor de los tiffosi copó de a poco el cuarto, para luego extenderse en cuestión de segundos a toda la casa. Gordo sintió los pesados pasos de sus familiares, que gritaban y se aproximaban al cuarto. Corrió y cerró la puerta con llave. Ahora, el viento suave de la primavera italiana flameaba sobre su remera vieja. Gordo se miró y sintió miedo: ¿cómo iba a jugar así, sin la ropa oficial? Miró a Zidane, buscando una respuesta.

-No importa, apurate, ¡tomá mi mano!-, gritó Zidane con voz de capitán.

Gordo manoteó los zapatos de fútbol y entró. Afuera, en el corredor, la madre gritaba:

-Gordo, ¡apagá la radio y vení a la cocina! Te voy a poner en penitencia por toda la semana. ¿Gordo? ¿Gordo? ¡Estás castigado!

Pero Gordo amortiguó de pecho el pase de Zidane y encaró hacia el área para enfrentar al golero.





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martes, 6 de octubre de 2009

ITGWO

Este mes coloco el video de una canción que es un clásico de Tom Petty. Personalmente, uno de los mejores videos musicales que vi, porque es una película entera en seis minutos de melodías espléndidas. Fantasía y realidad van de la mano. Muchas veces nos perdemos en la confusión. ¿Hasta dónde somos nosotros mismos?


Eddie waited til' he finished high school
He went to Hollywood, got a tattoo
He met a girl out there with a tattoo too
The future was wide open

They moved into a place they both could afford
He found a night club he could work at the door
She had a guitar and she taught him some chords
The sky was the limit

Into the great wide open
Under them skies of blue
Out in the great wide open
A rebel without a clue

The papers said Ed always played from the heart
He got an agent and a roadie named Bart
They made a record and it went in the chart
The sky was the limit

His leather jacket had chains that would jingle
They both met movie stars, partied and mingled
Their A&R man said "I don't hear a single"
The future was wide open

Into the great wide open
Under them skies of blue
Out in the great wide open
A rebel without a clue



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jueves, 1 de octubre de 2009

Los Duendes

Xuxa: "Tengo orgasmos múltiples y veo duendes. Yo estaba en una hacienda cuando levanté la colcha y vi a un duende abajo de la cama. Me quedé rezando, no estaba preparada para ver a ese ser". Al igual que Xuxa y mucha gente más, creo en los duendes.
Cuando pienso en un duende, imagino una criatura que nunca vi, vendría a ser como un unicornio, pero la diferencia es que el duende sí existe. Identifico el gris, el verde, rojo y violeta como sus colores preferidos. Un duende conoce muy bien al humano, sabe las pequeñas tretas que nos vuelven locos.
A mi los duendes me robaron tres juegos de llaves en dos meses. Eso fue cuando tenía trece. Después aflojaron porque se dieron cuenta que ya era demasiado.
Una situación típica para identificar la presencia del duende es la pérdida inexplicable de llaves, tarjetas, celulares, billetes, o algún papel importante con anotaciones que vas a encontrar cuando ya no sirvan para nada. Al duende le fascina verte buscar, disfruta de las preocupaciones ajenas.
Sin embargo, no creo que sean malignos. Los actos de los duendes pueden dejar grandes enseñanzas para el futuro, siempre que aceptemos su existencia. Las frustraciones causadas por los duendes nos hacen mejores personas. El duende ataca especialmente a quienes andan por la vida sin prestarles atención. Nunca es bueno negar al duende.
Conozco el caso de un amigo que cree en ellos. Perdió la billetera dentro de su casa de manera increíble. La buscó por días, hasta que, desesperado, gritó: <<¡Por favor, dénmela!>> A los dos minutos encontró la billetera en un lugar totalmente accesible, donde había buscado varias veces. Es creer o reventar.
Estoy casi convencido de que atacan especialmente a las personas necias, las que se ofuscan rápido y pierden el control. Además, este tipo de personas tienden a no creer en los duendes, lo que constituye un grave error. Ahora mismo podrías tu estar rodeado/a de duendes.
Por último, mis investigaciones acerca de los duendes muestran que hay dos tipos de razas: el duende de la ciudad y el duende de campo, o duende "natural". El duende de ciudad es el que se divierte con nosotros, puesto que vive alrededor de nuestras casas o incluso acurrucado en algún armario. El duende de campo reside en aquellos bosques autóctonos de la campaña, es muy veloz y detesta el contacto humano. Ambos comparten la característica de ser invisibles. El avistamiento de Xuxa es algo fuera de lo común, quizá el duende se durmió en la suavidad del colchón humano-lo cual constituye un grave error porque el sueño los vuelve indefensos y visibles-, o pudo sentirse atraído por la potencia sexual de la diva. Sólo Xuxa sabe.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El genio y el Sabio

Ser genio no es ser sabio. El genio es alguien que desarrolló su inteligencia de forma extraordinaria. Alguien que alcanzó nuevos horizontes en las ciencias o el pensamiento humano. Pero la aplicación de dicha inteligencia en la realidad no está contemplada en el concepto. Por eso, Einstein era un genio, pero no un sabio. Formuló una ley indispensable para la humanidad. Ayudó a contruir la bomba atómica. La ciencia avanzó con gran maldad. Después de ver lo que hicieron con su descubrimiento (Hiroshima y Nagasaki), trabajó para frenar el camino humano hacia la autodestrucción, que él ayudó a forjar. No fue sabio.
Un sabio es aquel que logra una conexión con el universo. El sabio no teme a nada, es un visionario. Para él, el mundo discurre de modo evidente. El sabio conoce, saborea en su paladar la magia de la vida. El sabio enseña con el ejemplo y no con las palabras. El sabio, sobre todas las cosas, es dueño de actos puros, alejados en todo aspecto de la maldad.



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jueves, 17 de septiembre de 2009

Robert Cray

Del disco conocido como Midnight Stroll, o Paseo de Medianoche en español, una gran canción dramática de las que a mi me gustan, pero me gustan de verdad. Robert Cray, un talentoso músico.




The forecast calls for pain


Coffee for my breakfast

Shot of whiskey on the side

It's a dark and dreary morning

With the clouds covering up the sky


Chorus:


The forecast calls for pain

The forecast calls for pain

My baby's turning cold

And the forecast calls for pain


We stayed up all night talking

She's grown restless she confessed

She says there's no one new

But deep down I know that's next


Chorus


She says she tried and tried yes she has

But slowly her love has died

I can see that deep down inside she's changed

The forecast calls for pain

The forecast calls for pain

The forecast calls for pain

Yeah, yeah, yeah


I can hear approaching thunder

I can feel chills run up my spine

I've seen love freeze before

And I know I'm on borrowed time


Chorus


I can feel the thunder

I can see the lightning

I can feel the pain

Oh, it's gonna rain




Espero hayan disfrutado. Hasta la próxima.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Gato Negro (final de la historia)

Llegó un tiempo en el que varios gatos negros danzaban por los tejados del barrio. Hijos o nietos del mío, generaciones de gatos negros. Igual se enfrentaban entre sí, de noche y de día, con maullidos que parecían el llanto de varios bebés desconsolados. Como los leones de Discovery, los gatos peleaban por las hembras, por la chance de reproducirse. Por eso, mi gato también marcaba obsesivamente el territorio con orina, y a los dueños, se nos refregaba como una serpiente entre las piernas.


Fede era un vecino mío que tenía una siamesa en perfectas condiciones. De pedigrí, como se dice normalmente. La gata vivía adentro de la casa, hacía caso cuando la llamaban por su nombre (igual que un perro) y usaba un collar con cascabeles en el cuello, que delataba todos sus movimientos. Sólo salía para hacer las necesidades. Un par de veces, Fede vino con mensajes del padre, que decía “
a ver si podíamos controlar al gato negro, porque andaba merodeando cuando la siamesa estaba en celo”. Pero era imposible controlarlo, vivía por ahí. La cuestión fue que, meses más tarde, Fede trajo la noticia de que su gata estaba embarazada y no sabían cómo ni de quién. Un tiempo después nacieron ocho gatitos, seis de ellos totalmente negros.


En sus últimos años, a Tom se lo conocía por el nombre de Mino, o Rey Mino. Como dije antes, tuvo varios nombres que nunca respetó. El trajín de vida violento se mantuvo, aunque los tiempos de recuperación tras las peleas se hicieron más y más largos. Además, los gatos jóvenes le provocaban mayores daños. Fue al veterinario varias veces. Las penurias físicas eran insalvables y cuando cumplió once años decidieron castrarlo. Su maldad se acentuó luego de la operación. Al poco tiempo se fue como hacía siempre pero, esta vez, no regresó a casa ni se lo volvió a ver sobre la faz de la tierra.


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sábado, 5 de septiembre de 2009

Gato Negro (parte II)

Con el paso del tiempo tuvo varios nombres más, pero nunca hizo caso cuando lo llamaban. Para que un gato responda a un apodo, su nivel de domesticación debe ser alto, y mi gato siempre ostentó la más amplia libertad en sus traslados. En su juventud, adquirió un tamaño normal y cierta elegancia. Era ágil y egoísta. Solía afilar las garras constantemente contra maderas o ladrillos. Es que poco después comenzaron los duelos con otros gatos de la zona. Regresaba con las orejas rotas o algún tajo. Pero se recuperaba rápido.



El comportamiento del animal se volvió utilitario a medida que maduraba. Reacio a las caricias extensas, sólo prestaba atención en los momentos que recibía comida. También se perdía entre las casas por semanas enteras, y luego volvía con hambre y lastimado a recuperarse. Dormía grandes siestas enrollado sobre sí mismo. Sospecho que había otras casas donde le daban comida. La libertad del gato era total. Le gustaba que mi hermano lo sujetara fuerte y lanzara varios metros en saltos artificiales. Siempre caía de forma neumática sobre el pasto y volvía para que lo lanzaran de nuevo (a la quinta vez, ya aburrido, se alejaba apático del lugar).

Las cosas cambiaron cuando llegó Dago, un perro labrador negro.



En general mantuvieron una relación distante, de ignorancia, alternando peleas y momentos de paz. A veces reposaban al sol bastante cerca el uno del otro. Cuando se peleaban, el perro siempre perdía. El gato no tenía miedo, se plantaba firme y lo atacaba con furibundos zarpazos al hocico. Después corría y se alejaba por los techos. Sin embargo, hubo una ocasión en la que el perro casi lo mata. El gato tenía una casa nueva para dormir, con techo desmontable. No le gustaba, pero conseguimos seducirlo para que durmiera ahí, dándole la comida adentro. Hasta que una vez se peleó con Dago, y no podía salir. Tiraba garrazos por la pequeña puerta de la casita, mientras el perro ladraba contento. Cuando la desesperación lo empujó a salir, Dago lo estaba esperando, y le dio un par de mordidas que dañaron su orgullo. Nunca más utilizó la casita.


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lunes, 31 de agosto de 2009

Gato Negro (parte I)

Si el perro es leal y amigo, el gato es astuto e independiente. No tengo miedo a los gatos negros, porque tuve uno. Fue una mascota muy especial, que vivió con gran rebeldía la civilización del hogar. Su vida transcurrió salvaje y utilitaria. Con problemas, heridas y mucha furia.
Una tarde de 1994, el gatito se aproximó a la máquina cortadora de pasto (encendida), sin temor alguno, mientras mi hermano desarrollaba tal tarea. Estuvo un rato observando y luego desapareció. Era hijo de una gata de los vecinos, que había tenido sus crías en una barbacoa destrozada del terreno lindero.
Los niños vecinos tomaron la decisión de adoptar a varios (que luego regalarían), con la emoción típica que surge frente a una nueva mascota. Nadie quería al negro y me lo quedé. Era el único totalmente negro y me resultó interesante. Más tarde, una semana después de tenerlo en casa, una de las vecinas intentó apoderarse de mi animal, proponiendo un injusto intercambio de Tom (nombre que le había puesto en honor a Tom & Jerry) por una gatita blanca con manchas marrones. El capricho infantil de los vecinos tenía raíz en un gusto inesperado por el color del gato: un negro intenso que resultaba brillante a la luz del sol, con destellos azulados. Defendí a ultranza la propiedad del felino, me gustaba, y ya era mío definitivamente. Todo terminó en aires de pelea con los otros niños, pero lo más importante era quedármelo.


Ya de pequeño, Tom daba muestra de su maldad intrínseca, mordiendo lo que encontrara al paso, con los pequeños dientes afilados que tenía. Ocasionalmente, los vecinos insistían en juntar a los gatitos hermanos para jugar, pero no me gustaba la idea, por temor a que intentaran sacármelo de nuevo.
Recuerdo cómo, con mis escasos cinco años, practicaba juegos rudos con él, juegos de naturaleza cruel. Solía colocar al animal en un balde o canasto, el cual giraba varias veces por el aire a gran velocidad. La velocidad era un factor clave para que Tom no saltara o intentara escapar. Después, al apoyar el balde en tierra firme, el animalejo salía tambaleándose de la trampa, y yo me reía mucho del gatito "borracho". Aquí abajo, "el canasto del terror".
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También sujetaba su cola fuertemente, frenando el movimiento ondulante y repetitivo, lo que irritaba mucho a Tom, que reaccionaba con maullidos y "fssssss´s", orejas chatas y zarpazos. Estas chanzas ayudaron a forjar un espíritu rebelde, tormentoso, rudo y violento. Al analizar la situación ahora, descubro la agresividad del vínculo que tuve con el gato, cuando él y yo eramos pequeños. Fue una lucha de poder que nos hacía enemigos íntimos, amigos, y así sucesivamente...
Sin embargo, decir que no había momentos de paz y ronrroneo, de siestas enrolladas y caricias, sería faltar a la verdad. Además, siempre le daba de comer, y lo dejaba entrar a escondidas en la casa. Por aquel entonces no tenía perro y el gato fue gran compañero.


sábado, 29 de agosto de 2009

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Miró en el espejo. De pronto se encontró buscándose, tratando de unir lo que pensaba de sí mismo con la asombrosa imagen que proyectaba el cristal. No le fue bien. En este ejercicio inesperado, se sintió ajeno y despojado. Veía su nariz respirar, la comisura de los labios contornearse de forma ondulante, el cuerpo entero obediente del siniestro cerebro. Vio sus gestos, y se dio cuenta que no eran como él pensaba, que había miles de posibilidades de interpretarse y ser interpretado. Los otros lo codificaban a su antojo. Llegó el punto en el que nuestro amigo parpadeó inseguro.
Aquellos ojos abismales, que miraban y eran mirados; la delicadeza de las imágenes que hacen al mundo. El detalle en el detalle. Sentido y absurdo, todo al unísono. Una arruga, evidencia del tiempo que lame la piel como una termita invisible-voraz.
De manera sorpresiva comenzó a bailar. Los movimientos corporales carecían de sentido: no había música. ¿Así era como él bailaba? Uff...
Acercó el rostro hasta juntarlo con su doble del cristal. La superficie empañada ocultó por un instante nariz y boca. Cuando la niebla se disipó, acarició la piel de las mejillas y se sintió a sí mismo de forma primitiva.
Era evidente, sencilla, clara, transparente y cruel, la absoluta certeza de no saber quién demonios era aquella persona del espejo y de la realidad.
Por último, acomodó el nudo de la corbata (como su padre le enseñó), dio media vuelta y se fue a trabajar a la oficina céntrica.