lunes, 26 de abril de 2010

Oración del Marinero

Mares revueltos de oscura fachada

Espuma de olas cruzadas

Abren sus bocas y las cierran

Como si fuera lo único por hacer


Secretos mueren para siempre

En las profundidades

Aún vivas, vírgenes

Ausencia alarmante

Que sólo puedo imaginar


Pierdo los ojos

Más allá del horizonte

La vida es una belleza

Tan corta y frágil


Lluvia desaparece

Al tocar el mar

Cuna de todos los mortales

Rey de todos los finales


A ti encomiendo mi suerte

Y la de los míos

A ti prometo

Siempre regresar



martes, 13 de abril de 2010

Dios

-¿Vos crees en Dios?
-Dale, no jodas, siempre con las mismas preguntas, ¿qué te cambia lo que yo pienso?
-No es que me cambie, pero quiero saber cómo pensas.
-Y, no se que decirte, es un tema personal. Anda todo el mundo confundido con esas cosas.
-¿Cómo?
-Ves que no podes hablar sin hacer preguntas.
-¿Qué decís?
-Bueno yo pienso que hay algo superior adentro nuestro, afuera, por todos lados, no tengo idea si es el ser de las iglesias o una bola de energía invisible.
-Yo veo que todos piensan diferente…
-Entonces capaz que todos son pequeños dioses.
-Jaja, estaría bueno eso.
-No, sería una mierda para mí.
-No entiendo.
-Hay cada cabeza de balde por ahí que no se lo merece.
-¿Cómo vos?
-Dale no te hagas el gil. Pará que me suena el celular…es mi vieja. ¿Qué pasó má? … Sí, no sé a qué hora, cociná igual que cuando llegue como… Como el culo me fue, má, el tipo era un alcahuete…No, no, está todo bien, tengo plata…Okey, dale, un beso, pará má, acordate de darle comida a Tropical…Chau, nos vemos.
-Debe estar gigante Tropical, ¿no?
-Sí, está rompiendo todo. Descontrolado. ¿De qué estábamos hablando?
-De Dios.
-Cierto, bueno, nunca se llega a nada hablando de eso. Es uno de los misterios que no se pueden conocer. Otra cosa, además, es que la gente se muere por Dios. Hace miles de años que se matan por Dios.
-Decís por los terroristas vos…
-Sí, y por muchos otros. Lo que quiero decir, y es lo más gracioso esto, es que no hay amor en las religiones, y eso es lo más importante. No sé, somos muchos y todos piensan diferente. Cuando te quieren convencer de algo a la fuerza no hay amor.
- Estás hecho un brisco con eso del amor…
-Vos reíte pero es así. Sos un burro vos.
- Puede ser…
- Y sí.

viernes, 12 de febrero de 2010

Tierra de sueños


Apareció en una ruta desierta, en medio de la nada. Puso la mano como visera en la frente para tapar el sol, una especie de sol violeta que hacía ver las cosas en colores insólitos. Igual no había nada para ver. Se sacó la mochila con rapidez y se agachó para abrirla. El sentimiento era como saber perfectamente lo que estaba haciendo y al mismo tiempo no entender nada de nada. Por un instante se vio desde afuera de su persona, igual que en una película. Después abrió el cierre de la mochila y vio que no había nada. Sintió sed. Quiero irme de acá, qué hago acá, la puta madre, pensó. Y cerró los ojos. Fue entonces cuando apareció en una fiesta muy animada en una casa enorme con piscina. Habían chicas en bikini, todas divinas, tomando cócteles increíbles. Habían hombres también, vestidos con ropa de moda y peinados europeos, pero eran como de cartón y ninguno hablaba, por eso las mujeres lo miraron fijo y él les dijo: “Hola, quiero saber todo de ustedes”. Vino una que parecía rusa y le dio su vaso. Tomó un trago, dos, y se sintió raro. Lo que sintió fueron ganas de decir muchas cosas pero no saber cómo. En fin, no podía hablar. Miró su atuendo y se dio cuenta que tenía un traje a medida blanco, sería Armani o una de esas marcas gloriosas. Y los zapatos que llevaba, eran como para jugar al golf. Soy un imbécil, soy igual a todos, pensó. Corrió descontrolado y se tiró a la piscina. El agua era tan pura que calmó la desesperación. Las chicas se fueron. Los hombres también. Y él ya no llevaba el trajecito de millonario. Estaba desnudo, flotando en un agua mágica. Sólo podía pensar en lo bien que estaba en esa agua, ese era todo su mundo. Pensó con tanta profundidad en lo bien que estaba, que logró sentir placer de pensar. Y allí dijo en voz alta: “Esto debe ser el paraíso”. Pero fue un error decir eso, porque al instante una voz lejana comenzó a llamarlo por su apodo: “Lechuga, lechuga, ¡lechugaaaaa!” ¿Quién me conoce acá? No quería encontrarse con nadie conocido. De a poco, la voz se hacía familiar. Ahora estaba corriendo por un bosque, atropellado, cayó un par de veces al suelo. Era obvio a esta altura que algún idiota lo perseguía. “Lechuguitaaaaa”, escuchaba desde atrás. Se escondió atrás de un árbol bastante grande y vio que se acercaba Lily, su hermana de seis años. Lily le hizo señas para que se callara, y le dijo suave al oído: “Acordate cuando abras los ojos, esto puede ser real también”.






jueves, 24 de diciembre de 2009

Final

Mis mejores deseos para todos en fin de año y para el que viene.
El video es de Joe Cocker: maestro de la música, y con la letra que canta, maestro de la vida. La canción es de 1994, y forma parte del disco Have a little faith.




Somewhere along the way
I got caught up in the race
I kept spinning and turning
Lost myself my hope my faith

We're always wanting more than what we have
And what I've learned is all I really need are...

The simple things
That come without a price
The simple things
Like happiness joy and love in my life
I've seen it all from so many sides
And I hope you would agree
The best things in life
Are the simple things

Hey everybody don't get me wrong you got to understand ambition and knowledge
Are the seeds of every woman and man

It's good to work... work hard and prosper
As long as you take time to find...

The simple things
That come without a price
The simple things
Like happiness joy and love in my life
I've seen it all from so many sides
And I hope you would agree
That the best things in life
Are the simple things

This world moves so fast
Sometimes you got to slow down, down, down
To find out what its all about





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viernes, 11 de diciembre de 2009

There´s no bad vibe cause we´re keepin it high

Awake es el álbum que Julian Marley, hijo de Bob, lanzó este año.
Canciones limpias donde las líneas de bajo rebotan en nuestras mentes; ´the bass line is movin trough me and through you tonight´, canta Julian en la canción On the Floor, el pedazo más bailable del disco.

La voz tiene un timbre parecido al de su padre, y descubrimos un paladar fino para las melodías.

Awake significa una apertura hacia las fuerzas naturales del mundo: amor, comunicación, fe, que tanta fuerza tiene en la religión Rastafari. Por encima de todas las construcciones humanas, está ese espacio tan difícil de alcanzar, de íntimo contacto con la tierra y las personas. ´None of the riches of the World, can stop Jah works´, expresa J.M en el track Jah works. Jah es el dios de su religión.

Con este concepto creativo de mochila, las letras abordan problemas concretos, como la ruda vida en la calle (Violence in the streets), los dramas de pareja (Stay with me), o la búsqueda personal, constante, por ser un hombre mejor en esta vida (Trying). Hay grandes ideas expresadas en todas las canciones para explorar. El tema Things ain´t cool anymore es, a mi entender, el mejor del disco. Allí une música y letra, las ideas que guían el trabajo en un molde soberbio de expresión sonora.

La música es un tipo de reggae sólido y moderno, respetuoso de las raíces originales. Nos llevan al pasado los pequeños arreglos en la percusión, los coros femeninos, las guitarras que evocan el sonido de grandes álbumes de Bob Marley, como Uprising o Kaya. En muchos momentos hay notables intervenciones de guitarra slide. La mezcla de sonido es fuerte, implacable. Esto, sumado a incursiones en terrenos más actuales como el dub o el dancehall (con un estilo de hip-hop jamaiquino al cantar), acerca el trabajo a nuestros tiempos.

En suma, es un disco recomendable, versátil, que se vuelve un vicio. Todas las canciones están buenas. Más allá de gustos o pre-conceptos, tenemos frente a nosotros una muy buena obra de arte.







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jueves, 12 de noviembre de 2009

Para no dormir

Miró al techo desde la cama. Lo distrajo el ventilador. Rápidamente se destapó y corrió a la ventana. A través de la rendija de la persiana, miró. Al principio no pasó nada. Veinte segundos después, tal como en el sueño que acababa de tener, aparecieron los hombres. Corrían calle arriba con pistolas en las manos. Los vió venir, de rostros enjutos y concentrados. A lo lejos, distinguió el sonido de los motores. No había sirenas ni bocinas. Más vendrían.
Ya sabía, sin saber por qué, que lo querían a él. Observó con los ojos bien abiertos cómo se daban señales mudas entre ellos, cercando la pequeña vivienda. Con la mano derecha, agazapado, manoteó la cuerda y cerró la persiana del todo. En una ráfaga eléctrica de pensamientos, deseó ser Juan Carlos, el vecino que dormía plácidamente en su cama.
Bajó las escaleras acelerando, su corazón agitado saltaba fuera del pecho; las piernas flotando de terror. Apagó la luz que dejaba siempre prendida en el piso de abajo. Y sintió pisadas que venían de arriba, de la azotea. Sin saber qué hacer, se tiró al piso y reptó hasta la pequeña puerta del sótano. A esta altura, cuando intentaba trancar la puerta con una vara de madera demasiado fina, sintió que forzaban la puerta más débil de la casa: la de la cocina. Cerró los ojos, apretándolos de una forma tan intensa que los pómulos rozaron sus pestañas. Rogó para que todo fuera la insólita realidad de una pesadilla. Pero no. Entonces comenzó a rezar, mientras los hombres tomaban la casa, en medio de la noche.



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miércoles, 4 de noviembre de 2009

La fuerza interior

Este video muestra el poder de la mente, la concentración, pero sobre todas las cosas plantea un gran misterio. Es la pregunta que los humanos nos hacemos desde tiempos ancestrales. ¿Qué somos?, ¿cómo es posible?, entre muchas otras.
Como está en cámara ultra lenta, el asombro que provoca es gigantesco.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Gordo, Gordo

Gordo pateaba la pelota contra la pared. Estaba solo. Hacía calor. Un sol aplastante caía desde el cielo, y algunas gotas de sudor brotaban de la frente del niño. Gordo estaba muy concentrado como para darse cuenta de lo que hacía. Era una concentración autómata, distraída pero perfecta, donde el paso del tiempo era irrelevante a merced de la pasión por el juego.

-Gordo, es casi mediodía, haceme el favor de venir a casa a comer-, dijo la mujer obesa, la madre de Gordo. Lo llamó, casi gritando, desde una ventana de la casita rosada. Llevaba puesto un delantal manchado con salsa de tomate.

Gordo optó por no mirarla y pateó la pelota con furia varias veces más contra el cemento grafiteado del callejón. Pero llegó la madre y lo arrastró puertas adentro, hacia la comida. Siempre la comida.

-Vení, es todos los días lo mismo contigo. Tenés que comer. Mirá cómo estás, sos un fideo.

Gordo empezó a enrollar los tallarines a la bolognesa sin ganas. Estaban buenos. En frente, la madre devoraba con desesperación su plato, y relojeaba la fuente transparente, seguramente para asegurarse de que había cocinado suficiente pasta.

-¡Eghstán muegnísimos!-, exclamó la mujer.

Gordo se volvió a su derecha y encontró la mirada desafiante del hermano. La boca llena de alimento, era una postal de la gula humana. No tenían mucho en común. Nada en común, para ser justos. Una inmensa distancia emocional los separaba desde pequeños. Además, los dividía el tema del peso.

-Gordo, mirá a tu hermano…, así tenés que comer, con ganas. Para eso te hicimos tu papá y yo-, avisó la madre con ojos cariñosos.

Gordo agachó la cabeza y recogió un poco más de pasta. Miró por la ventana y su mirada se iluminó. Los amigos del barrio llegaban a la canchita de tierra con una buena pelota. La madre detectó inmediatamente la situación. Y dijo:

-Ni lo pienses, amor. Estás gastando mucha energía. Vas a comer el postre y después dormir una siesta, como Dios manda.

-No quiero-, dijo Gordo con un hilo de voz.

-Le vas a hacer caso a tu madre.

Gordo hundió la mirada en el entrevero de spaghettis que era su plato. Juntó rabia. Y se la tragó como todos los días.

El hermano, “La bomba Julián”, como le decían Gordo y sus amigos, ya miraba T.V en el sofá. Emitían un programa de juegos y premios tontos. Julián descansaba su pesadez en el legendario sofá rojo, que ya había adquirido la forma redondeada del enorme culo que tenía. Gordo apreció la inmunda escena de todos los días. Sin terminar la porción, rumbeó hacia el cuarto para la siesta obligada. Dejar algo de postre (en aquel almuerzo flan con dulce de leche y nueces picadas) era una auténtica manifestación de rebeldía por parte del niño.

“Qué mierda”, pensó Gordo. Con esas dos palabras resumía su desprecio por la familia que tenía, y la angustia de no poder jugar al fútbol.

Se recostó en la cama, pero sabía que no iba a dormir. Puso las manos atrás de la cabeza y observó el póster de Zinedine Zidane. Era un póster bastante grande de 80 x 40 cm. Gordo lo tenía hace años y no se cansaba de observarlo. Zidane vestía la remera de la Juventus, el cuadro italiano que lo llevó a la fama. En esa oportunidad, enfrentaba a la Sampdoria. En la imagen, el semi-pelado estaba pegando un pase largo con gran técnica. Gordo repasó cada gesto físico del jugador. El impacto sólido pero delicado con el empeine del zapato en la pelota, el equilibrio de los brazos, la mirada fija en el balón. Imaginó el destino de aquel pase, y también la fantástica jugada que sin duda vendría. De pronto…

-Gordo, ¿te dormiste?-, gritó la madre desde la cocina.

-No. No puedo-, contestó Gordo.

-Entonces vení a terminar de lavar los platos, que tengo que ir a comprar la cena, antes que se lleven los mejores pollos del almacén-, vociferó la mujer desde la cocina.

-¿Vas a dejar que te pidan eso?-, abrió la boca Zidane.

-Gordo, te observamos hace tiempo, y sos bueno para esto-, completó Ciro Ferrara, gritando, porque estaba muy lejos en la foto.

Gordo abrió la boca y pronunció el silencio.

-¿Con quién hablás, Gordo?-, inquirió la madre.

Zidane y Ferrara le hicieron señas para que hiciera silencio. El resto de los jugadores observaban a Gordo, alguno, como el burrito Ortega, sonreía suspicaz.

-Con nadie, mamá-, alcanzó a decir el niño.

Volvió rápido la mirada al póster, y notó que Zidane lo llamaba.

-Vení, Gordo. Nosotros te vamos a ayudar-, dijo el astro. Y estiró la mano hacia Gordo. El niño vio cómo la tribuna tomaba movimiento, el sol del estadio delle Alpi impactó en su rostro momificado. El sonido ensordecedor de los tiffosi copó de a poco el cuarto, para luego extenderse en cuestión de segundos a toda la casa. Gordo sintió los pesados pasos de sus familiares, que gritaban y se aproximaban al cuarto. Corrió y cerró la puerta con llave. Ahora, el viento suave de la primavera italiana flameaba sobre su remera vieja. Gordo se miró y sintió miedo: ¿cómo iba a jugar así, sin la ropa oficial? Miró a Zidane, buscando una respuesta.

-No importa, apurate, ¡tomá mi mano!-, gritó Zidane con voz de capitán.

Gordo manoteó los zapatos de fútbol y entró. Afuera, en el corredor, la madre gritaba:

-Gordo, ¡apagá la radio y vení a la cocina! Te voy a poner en penitencia por toda la semana. ¿Gordo? ¿Gordo? ¡Estás castigado!

Pero Gordo amortiguó de pecho el pase de Zidane y encaró hacia el área para enfrentar al golero.





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martes, 6 de octubre de 2009

ITGWO

Este mes coloco el video de una canción que es un clásico de Tom Petty. Personalmente, uno de los mejores videos musicales que vi, porque es una película entera en seis minutos de melodías espléndidas. Fantasía y realidad van de la mano. Muchas veces nos perdemos en la confusión. ¿Hasta dónde somos nosotros mismos?


Eddie waited til' he finished high school
He went to Hollywood, got a tattoo
He met a girl out there with a tattoo too
The future was wide open

They moved into a place they both could afford
He found a night club he could work at the door
She had a guitar and she taught him some chords
The sky was the limit

Into the great wide open
Under them skies of blue
Out in the great wide open
A rebel without a clue

The papers said Ed always played from the heart
He got an agent and a roadie named Bart
They made a record and it went in the chart
The sky was the limit

His leather jacket had chains that would jingle
They both met movie stars, partied and mingled
Their A&R man said "I don't hear a single"
The future was wide open

Into the great wide open
Under them skies of blue
Out in the great wide open
A rebel without a clue



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jueves, 1 de octubre de 2009

Los Duendes

Xuxa: "Tengo orgasmos múltiples y veo duendes. Yo estaba en una hacienda cuando levanté la colcha y vi a un duende abajo de la cama. Me quedé rezando, no estaba preparada para ver a ese ser". Al igual que Xuxa y mucha gente más, creo en los duendes.
Cuando pienso en un duende, imagino una criatura que nunca vi, vendría a ser como un unicornio, pero la diferencia es que el duende sí existe. Identifico el gris, el verde, rojo y violeta como sus colores preferidos. Un duende conoce muy bien al humano, sabe las pequeñas tretas que nos vuelven locos.
A mi los duendes me robaron tres juegos de llaves en dos meses. Eso fue cuando tenía trece. Después aflojaron porque se dieron cuenta que ya era demasiado.
Una situación típica para identificar la presencia del duende es la pérdida inexplicable de llaves, tarjetas, celulares, billetes, o algún papel importante con anotaciones que vas a encontrar cuando ya no sirvan para nada. Al duende le fascina verte buscar, disfruta de las preocupaciones ajenas.
Sin embargo, no creo que sean malignos. Los actos de los duendes pueden dejar grandes enseñanzas para el futuro, siempre que aceptemos su existencia. Las frustraciones causadas por los duendes nos hacen mejores personas. El duende ataca especialmente a quienes andan por la vida sin prestarles atención. Nunca es bueno negar al duende.
Conozco el caso de un amigo que cree en ellos. Perdió la billetera dentro de su casa de manera increíble. La buscó por días, hasta que, desesperado, gritó: <<¡Por favor, dénmela!>> A los dos minutos encontró la billetera en un lugar totalmente accesible, donde había buscado varias veces. Es creer o reventar.
Estoy casi convencido de que atacan especialmente a las personas necias, las que se ofuscan rápido y pierden el control. Además, este tipo de personas tienden a no creer en los duendes, lo que constituye un grave error. Ahora mismo podrías tu estar rodeado/a de duendes.
Por último, mis investigaciones acerca de los duendes muestran que hay dos tipos de razas: el duende de la ciudad y el duende de campo, o duende "natural". El duende de ciudad es el que se divierte con nosotros, puesto que vive alrededor de nuestras casas o incluso acurrucado en algún armario. El duende de campo reside en aquellos bosques autóctonos de la campaña, es muy veloz y detesta el contacto humano. Ambos comparten la característica de ser invisibles. El avistamiento de Xuxa es algo fuera de lo común, quizá el duende se durmió en la suavidad del colchón humano-lo cual constituye un grave error porque el sueño los vuelve indefensos y visibles-, o pudo sentirse atraído por la potencia sexual de la diva. Sólo Xuxa sabe.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El genio y el Sabio

Ser genio no es ser sabio. El genio es alguien que desarrolló su inteligencia de forma extraordinaria. Alguien que alcanzó nuevos horizontes en las ciencias o el pensamiento humano. Pero la aplicación de dicha inteligencia en la realidad no está contemplada en el concepto. Por eso, Einstein era un genio, pero no un sabio. Formuló una ley indispensable para la humanidad. Ayudó a contruir la bomba atómica. La ciencia avanzó con gran maldad. Después de ver lo que hicieron con su descubrimiento (Hiroshima y Nagasaki), trabajó para frenar el camino humano hacia la autodestrucción, que él ayudó a forjar. No fue sabio.
Un sabio es aquel que logra una conexión con el universo. El sabio no teme a nada, es un visionario. Para él, el mundo discurre de modo evidente. El sabio conoce, saborea en su paladar la magia de la vida. El sabio enseña con el ejemplo y no con las palabras. El sabio, sobre todas las cosas, es dueño de actos puros, alejados en todo aspecto de la maldad.



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jueves, 17 de septiembre de 2009

Robert Cray

Del disco conocido como Midnight Stroll, o Paseo de Medianoche en español, una gran canción dramática de las que a mi me gustan, pero me gustan de verdad. Robert Cray, un talentoso músico.




The forecast calls for pain


Coffee for my breakfast

Shot of whiskey on the side

It's a dark and dreary morning

With the clouds covering up the sky


Chorus:


The forecast calls for pain

The forecast calls for pain

My baby's turning cold

And the forecast calls for pain


We stayed up all night talking

She's grown restless she confessed

She says there's no one new

But deep down I know that's next


Chorus


She says she tried and tried yes she has

But slowly her love has died

I can see that deep down inside she's changed

The forecast calls for pain

The forecast calls for pain

The forecast calls for pain

Yeah, yeah, yeah


I can hear approaching thunder

I can feel chills run up my spine

I've seen love freeze before

And I know I'm on borrowed time


Chorus


I can feel the thunder

I can see the lightning

I can feel the pain

Oh, it's gonna rain




Espero hayan disfrutado. Hasta la próxima.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Gato Negro (final de la historia)

Llegó un tiempo en el que varios gatos negros danzaban por los tejados del barrio. Hijos o nietos del mío, generaciones de gatos negros. Igual se enfrentaban entre sí, de noche y de día, con maullidos que parecían el llanto de varios bebés desconsolados. Como los leones de Discovery, los gatos peleaban por las hembras, por la chance de reproducirse. Por eso, mi gato también marcaba obsesivamente el territorio con orina, y a los dueños, se nos refregaba como una serpiente entre las piernas.


Fede era un vecino mío que tenía una siamesa en perfectas condiciones. De pedigrí, como se dice normalmente. La gata vivía adentro de la casa, hacía caso cuando la llamaban por su nombre (igual que un perro) y usaba un collar con cascabeles en el cuello, que delataba todos sus movimientos. Sólo salía para hacer las necesidades. Un par de veces, Fede vino con mensajes del padre, que decía “
a ver si podíamos controlar al gato negro, porque andaba merodeando cuando la siamesa estaba en celo”. Pero era imposible controlarlo, vivía por ahí. La cuestión fue que, meses más tarde, Fede trajo la noticia de que su gata estaba embarazada y no sabían cómo ni de quién. Un tiempo después nacieron ocho gatitos, seis de ellos totalmente negros.


En sus últimos años, a Tom se lo conocía por el nombre de Mino, o Rey Mino. Como dije antes, tuvo varios nombres que nunca respetó. El trajín de vida violento se mantuvo, aunque los tiempos de recuperación tras las peleas se hicieron más y más largos. Además, los gatos jóvenes le provocaban mayores daños. Fue al veterinario varias veces. Las penurias físicas eran insalvables y cuando cumplió once años decidieron castrarlo. Su maldad se acentuó luego de la operación. Al poco tiempo se fue como hacía siempre pero, esta vez, no regresó a casa ni se lo volvió a ver sobre la faz de la tierra.


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sábado, 5 de septiembre de 2009

Gato Negro (parte II)

Con el paso del tiempo tuvo varios nombres más, pero nunca hizo caso cuando lo llamaban. Para que un gato responda a un apodo, su nivel de domesticación debe ser alto, y mi gato siempre ostentó la más amplia libertad en sus traslados. En su juventud, adquirió un tamaño normal y cierta elegancia. Era ágil y egoísta. Solía afilar las garras constantemente contra maderas o ladrillos. Es que poco después comenzaron los duelos con otros gatos de la zona. Regresaba con las orejas rotas o algún tajo. Pero se recuperaba rápido.



El comportamiento del animal se volvió utilitario a medida que maduraba. Reacio a las caricias extensas, sólo prestaba atención en los momentos que recibía comida. También se perdía entre las casas por semanas enteras, y luego volvía con hambre y lastimado a recuperarse. Dormía grandes siestas enrollado sobre sí mismo. Sospecho que había otras casas donde le daban comida. La libertad del gato era total. Le gustaba que mi hermano lo sujetara fuerte y lanzara varios metros en saltos artificiales. Siempre caía de forma neumática sobre el pasto y volvía para que lo lanzaran de nuevo (a la quinta vez, ya aburrido, se alejaba apático del lugar).

Las cosas cambiaron cuando llegó Dago, un perro labrador negro.



En general mantuvieron una relación distante, de ignorancia, alternando peleas y momentos de paz. A veces reposaban al sol bastante cerca el uno del otro. Cuando se peleaban, el perro siempre perdía. El gato no tenía miedo, se plantaba firme y lo atacaba con furibundos zarpazos al hocico. Después corría y se alejaba por los techos. Sin embargo, hubo una ocasión en la que el perro casi lo mata. El gato tenía una casa nueva para dormir, con techo desmontable. No le gustaba, pero conseguimos seducirlo para que durmiera ahí, dándole la comida adentro. Hasta que una vez se peleó con Dago, y no podía salir. Tiraba garrazos por la pequeña puerta de la casita, mientras el perro ladraba contento. Cuando la desesperación lo empujó a salir, Dago lo estaba esperando, y le dio un par de mordidas que dañaron su orgullo. Nunca más utilizó la casita.


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lunes, 31 de agosto de 2009

Gato Negro (parte I)

Si el perro es leal y amigo, el gato es astuto e independiente. No tengo miedo a los gatos negros, porque tuve uno. Fue una mascota muy especial, que vivió con gran rebeldía la civilización del hogar. Su vida transcurrió salvaje y utilitaria. Con problemas, heridas y mucha furia.
Una tarde de 1994, el gatito se aproximó a la máquina cortadora de pasto (encendida), sin temor alguno, mientras mi hermano desarrollaba tal tarea. Estuvo un rato observando y luego desapareció. Era hijo de una gata de los vecinos, que había tenido sus crías en una barbacoa destrozada del terreno lindero.
Los niños vecinos tomaron la decisión de adoptar a varios (que luego regalarían), con la emoción típica que surge frente a una nueva mascota. Nadie quería al negro y me lo quedé. Era el único totalmente negro y me resultó interesante. Más tarde, una semana después de tenerlo en casa, una de las vecinas intentó apoderarse de mi animal, proponiendo un injusto intercambio de Tom (nombre que le había puesto en honor a Tom & Jerry) por una gatita blanca con manchas marrones. El capricho infantil de los vecinos tenía raíz en un gusto inesperado por el color del gato: un negro intenso que resultaba brillante a la luz del sol, con destellos azulados. Defendí a ultranza la propiedad del felino, me gustaba, y ya era mío definitivamente. Todo terminó en aires de pelea con los otros niños, pero lo más importante era quedármelo.


Ya de pequeño, Tom daba muestra de su maldad intrínseca, mordiendo lo que encontrara al paso, con los pequeños dientes afilados que tenía. Ocasionalmente, los vecinos insistían en juntar a los gatitos hermanos para jugar, pero no me gustaba la idea, por temor a que intentaran sacármelo de nuevo.
Recuerdo cómo, con mis escasos cinco años, practicaba juegos rudos con él, juegos de naturaleza cruel. Solía colocar al animal en un balde o canasto, el cual giraba varias veces por el aire a gran velocidad. La velocidad era un factor clave para que Tom no saltara o intentara escapar. Después, al apoyar el balde en tierra firme, el animalejo salía tambaleándose de la trampa, y yo me reía mucho del gatito "borracho". Aquí abajo, "el canasto del terror".
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También sujetaba su cola fuertemente, frenando el movimiento ondulante y repetitivo, lo que irritaba mucho a Tom, que reaccionaba con maullidos y "fssssss´s", orejas chatas y zarpazos. Estas chanzas ayudaron a forjar un espíritu rebelde, tormentoso, rudo y violento. Al analizar la situación ahora, descubro la agresividad del vínculo que tuve con el gato, cuando él y yo eramos pequeños. Fue una lucha de poder que nos hacía enemigos íntimos, amigos, y así sucesivamente...
Sin embargo, decir que no había momentos de paz y ronrroneo, de siestas enrolladas y caricias, sería faltar a la verdad. Además, siempre le daba de comer, y lo dejaba entrar a escondidas en la casa. Por aquel entonces no tenía perro y el gato fue gran compañero.


sábado, 29 de agosto de 2009

<>

Miró en el espejo. De pronto se encontró buscándose, tratando de unir lo que pensaba de sí mismo con la asombrosa imagen que proyectaba el cristal. No le fue bien. En este ejercicio inesperado, se sintió ajeno y despojado. Veía su nariz respirar, la comisura de los labios contornearse de forma ondulante, el cuerpo entero obediente del siniestro cerebro. Vio sus gestos, y se dio cuenta que no eran como él pensaba, que había miles de posibilidades de interpretarse y ser interpretado. Los otros lo codificaban a su antojo. Llegó el punto en el que nuestro amigo parpadeó inseguro.
Aquellos ojos abismales, que miraban y eran mirados; la delicadeza de las imágenes que hacen al mundo. El detalle en el detalle. Sentido y absurdo, todo al unísono. Una arruga, evidencia del tiempo que lame la piel como una termita invisible-voraz.
De manera sorpresiva comenzó a bailar. Los movimientos corporales carecían de sentido: no había música. ¿Así era como él bailaba? Uff...
Acercó el rostro hasta juntarlo con su doble del cristal. La superficie empañada ocultó por un instante nariz y boca. Cuando la niebla se disipó, acarició la piel de las mejillas y se sintió a sí mismo de forma primitiva.
Era evidente, sencilla, clara, transparente y cruel, la absoluta certeza de no saber quién demonios era aquella persona del espejo y de la realidad.
Por último, acomodó el nudo de la corbata (como su padre le enseñó), dio media vuelta y se fue a trabajar a la oficina céntrica.

viernes, 14 de agosto de 2009

Mi canción de Charly García


Charly García es un condensador de la soledad.

Es simpático, astuto, cruel.

Charly no puede estar enamorado.

Él hizo que su nombre fuera cool.


Charly es saltarín, no le teme a las alturas.

Pero tiene miedo.

Charly no pide permiso.

Hace bandas sonoras que se cuelan en el alma.

Y no pide permiso.


Sabe cómo conquistar chicas,

Es radical.

Charly es famoso,

Aunque sólo puede vivir su vida.


Charly se burla de todo

Y toca en la Casa Rosada

Charly tiene imaginación

Y un gran disco unplugged


Charly tiene muchos pianos

Etapas y guitarras rotas

Tiene amigos

Música suave y fuerte


Charly no se entiende

Pero explica cosas bien

Es bueno y malo

Es humano


No es un asesino

Porque gozar es muy diferente a matar


Charly es:

Es el loco y genio que ni vos ni yo somos.

Es el que prende y el que apaga la luz.

Charly, cuando leas esto preguntate,

¿Sos inmortal?

miércoles, 5 de agosto de 2009

Los amigos

No nos da la vida para conocer a cada ser en profundidad. Jugamos con el tiempo, en circuitos sustituibles de circunstancias.
Distintas personas vienen y van, aportando energía y comunicación. Con algunas formamos vínculos extraordinarios, que provocan escalofríos de alegría, y una extraña sensación de seguridad en el duelo constante con la realidad.
Hay amigos que permanecen en el tiempo. Siempre renovados. Están ahí. Nos quieren y nos admiran, y nosotros a ellos. Porque son dignos compañeros de vida.
Frente al torbellino de personas sin conocer que hay, deben existir grandes amigos que nunca veremos, charlas afiladas y astutas que no serán jamás.
La simpleza del amor está allí donde podemos querer y ser queridos. El gran camino de búsqueda y mezcla emocional que nos aleje de pensamientos reducidos y abra espacios mentales mucho más grandes de lo que imaginamos.
Los amigos tienen el poder de cambiarnos y hacernos cada vez más nosotros mismos.

martes, 4 de agosto de 2009

Dia de Sierras


Las sierras son un espacio abierto. Un escenario de horizontes verdes y lejanos, de cielo limpio, azul y celeste. Sopla el viento parejo, como proveniente de un ventilador inmenso. Hay silencio. Arriba, las aves juegan en el aire de formas mágicas: algunas encuentran caminos veloces, otras vuelan estáticas, paralizadas en un vacío invisible. Existen ovejas que se funden con las rocas. Y un caballo se alimenta distraído, sin horarios. Sobre la cima rocosa hay flores amarillas, que salpican de color la tierra. Cuando cae el sol, las sombras dan un toque monumental al paisaje. Los rayos de sol bajan tenues, y en el cielo nacen nubes oscuras, antes escondidas por la luz. ¿Alguna vez estas sierras fueron enormes montañas que nadie pudo contemplar?








lunes, 3 de agosto de 2009

Ideas sueltas

El otro día, una persona que quiero mucho, me leyó partes de un libro, las cuales decían que los grandes personajes humanos viven por fuera de lo políticamente correcto. La sensibilidad abierta, y las incontrolables ganas de trasmitir y recrear una realidad brutal o hermosa, brutal y hermosa.
Me acuerdo de Charly García, de la locura de Beethoven, de Mandela, de Maradona, de Stalin o de Hitler. A pesar de la disparidad entre ellos, comparten la cualidad de desafiar la realidad, de chocar y enfrentarse, de caer en abismos terroríficos. Jesús atacó el orden establecido, con la revolución del amor. Pero,¿por qué nos acordamos de ellos? -para bien o mal, no importa-.
Todos estos íconos humanos han hecho cosas extraordinarias. Son las personas que actúan con profundidad. Por ellos se modifican millones de vidas en diferentes tiempos y espacios.
Siempre se buscan referencias en aquellos que se rebelan contra la realidad que los rodea. Obviamente, esto trae consigo la idea, impermeable, de que el humano no ha logrado un sistema amable de vida.
Yo pienso por lo que veo -puedo sonar pesimista-, que hicimos mierda, en el sentido literal de la palabra, al planeta. Me siento parte de una especie tonta. Pensamos pero pensamos mal. Somos más malos que buenos. Veo a un simio caminar y mover los brazos como el Chengue cuando hace un gol, y sé que ese mono es menos dañino que yo para la Tierra.
Ante tanta cantidad de personas, cada una con sus necesidades, deseos, miserias y luchas, es lógico que surja el más profundo egoísmo.
Todo el mundo quiere ser feliz, ¿pero cómo? Buscamos por lados equivocados, somos demasiados, para qué hacer armas, bombas, aviones de guerra. Somos insólitos.
Vivimos todos juntos en el mismo planeta, pero nuestros universos privados nos alejan y nos hacen ajenos a los demás. No hay tiempo para procesar las cosas. El tiempo de la contemplación terminó. Yo solo puedo ver velocidad, locura, olvidos colectivos que son mentiras colectivas.
En este contexto, una buena charla, distendida, verdadera, y por qué no cruel, vale oro. Y siempre agradezco la chance de poder pensar este tipo de cosas, de tener el tiempo de hacerlo, de no pasar hambre ni frío.
Aristóteles dijo que el hombre antes de ser feliz y pensar necesita alimentarse.